Especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Cuba realizan el ensayo clínico de un nuevo biomaterial destinado a los implantes óseos.
Fue precisamente este biomaterial uno de los más relevantes logros de esa institución, pionera en Cuba de lo que sería años más tardes, el Polo Científico del Oeste de la Ciudad de la Habana.
Este producto es conocido como poliopatita y permitirá la realizaión de implantes en huesos largos, a diferencia de su predecesor, la coralina, obtenido también por científicos del CNIC, pero que solo se emplea en reparaciones de huesos cortos.
En el Centro Nacional de Investigaciones Científicas se trabaja también en el registro sanitario del medicamento Dalpremix, reductor del colesterol y eficaz sobre el daño inducido por las isquemias.
Fue precisamente una investigadora de este centro, la doctora Rosa Más, la creadora de otro excelente fármaco para el tratamiento del colesterol, conocido comercialmente como PPG, uno de sus productos líderes hoy y con el que se continúan realizando nuevos ensayos clínicos.
Allí también se trabaja en otro proyecto de investigación para la detección del helicobacteripilori , la bacteria causante de úlceras gástricas, mediante un análisis de sangre.
En fase clínica se encuentra un nuevo biomaterial para implantes óseos, creado por especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, (CNIC) de Cuba.
17/2/08
Prosiguen trabajadores del Centro de Ingeniería Molecular de Cuba con más de una veintena de proyectos de investigación para este año.
Científicos del centro de ingeniería molecular, una de las instituciones emblemáticas de la industria biotecnológica cubana, trabajan en 24 proyectos investigativos vinculados fundamentalmente a la asimilación de tecnologías.
Así lo declaró el doctor Rolando Pérez Rodríguez, director del área de investigaciones y desarrollo de la prestigiosa institución científica.
Entre esos proyectos figuran los de generación de productos totalmente innovadores y de más perspectivas, así como anticuerpos monoclonales terapéuticos y las vacunas terapéuticas del cáncer.
Durante el 2007 en el centro de ingeniería molecular de la capital cubana, ubicado a unos 15 kilómetros del centro histórico de la ciudad, en el municipio citadino de Playa, se desarrollaron 52 ensayos clínicos, 38 de ellos a nivel nacional y los restantes 14 en el extranjero, incluidos los Estados Unidos, donde se realizó el del Nemotuzamab o Cimaher para el tratamiento de tumores avanzados de cabeza, cuello y cerebro.
El Centro de Ingeniería Molecular que dirige el doctor Agustín Lage Dávila, nacido en pleno período especial, es una de las irrefutables muestras del desarrollo que ha alcanzado la biotecnología cubana con impactos significativos en el sistema de salud nacional con sus líneas de investigación, desarrollo e investigación de novedosos productos para el diagnóstico y tratamiento del cáncer.
Así lo declaró el doctor Rolando Pérez Rodríguez, director del área de investigaciones y desarrollo de la prestigiosa institución científica.
Entre esos proyectos figuran los de generación de productos totalmente innovadores y de más perspectivas, así como anticuerpos monoclonales terapéuticos y las vacunas terapéuticas del cáncer.
Durante el 2007 en el centro de ingeniería molecular de la capital cubana, ubicado a unos 15 kilómetros del centro histórico de la ciudad, en el municipio citadino de Playa, se desarrollaron 52 ensayos clínicos, 38 de ellos a nivel nacional y los restantes 14 en el extranjero, incluidos los Estados Unidos, donde se realizó el del Nemotuzamab o Cimaher para el tratamiento de tumores avanzados de cabeza, cuello y cerebro.
El Centro de Ingeniería Molecular que dirige el doctor Agustín Lage Dávila, nacido en pleno período especial, es una de las irrefutables muestras del desarrollo que ha alcanzado la biotecnología cubana con impactos significativos en el sistema de salud nacional con sus líneas de investigación, desarrollo e investigación de novedosos productos para el diagnóstico y tratamiento del cáncer.
20/1/08
La biotecnología cubana es un éxito indiscutible de la obra de la Revolución.
Buena parte del desarrollo científico cubano, por más que tire la moneda, cae en la cara de la biotecnología y en la técnica de la ingeniería genética.
Sus orígenes se remontan al año 1981, cuando un pequeño grupo de investigadores comienzan a trabajar en la producción del interferón alfaleucocitario humano, y ese mismo año, su resultado se utiliza con efectividad en el tratamiento de las epidemias de dengue y conjuntivitis hemorrágica aguda, en lo que constituyó la prueba clínica más grande que ha conocido el mundo.
Fue ese el embrión del centro de ingeniería genética y biotecnología en 1986 y posteriormente del Polo Científico del Oeste de la capital cubana, pero no sabían que estaban dando un vuelco a la ciencia insular.
A diferencia de Finlay, el descubridor del mosquito aedes aegipti como agente transmisor de la fiebre amarilla a inicios del siglo XX , nuestros científicos hoy sí tienen el respaldo de su gobierno y por supuesto, del pueblo para dedicarse a investigar y poder también recibir los más altos reconocimientos allende los mares.
Ejemplo de ello son las medallas de oro otorgadas por la organización mundial de la propiedad intelectual.
La primera fue para la vacuna cubana antimeningocóccica tipo B, única de su tipo en el mundo, cuya autora principal es la doctora Concepción Campa Huergo .
Diez años después este mismo galardón fue recibido por las manos de otra mujer cubana, la doctora Rosa Más, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), creadora del fármaco PPG.
Los logros obtenidos por Cuba en esta rama del conocimiento humano son más que suficientes para reafirmar aquellas proféticas palabras de Fidel el 15 de enero de 1960 cuando dijo: ”El futuro de nuestra patria, necesariamente tiene que ser un futuro de hombres de ciencia, un futuro de hombres de pensamiento.”
Sus orígenes se remontan al año 1981, cuando un pequeño grupo de investigadores comienzan a trabajar en la producción del interferón alfaleucocitario humano, y ese mismo año, su resultado se utiliza con efectividad en el tratamiento de las epidemias de dengue y conjuntivitis hemorrágica aguda, en lo que constituyó la prueba clínica más grande que ha conocido el mundo.
Fue ese el embrión del centro de ingeniería genética y biotecnología en 1986 y posteriormente del Polo Científico del Oeste de la capital cubana, pero no sabían que estaban dando un vuelco a la ciencia insular.
A diferencia de Finlay, el descubridor del mosquito aedes aegipti como agente transmisor de la fiebre amarilla a inicios del siglo XX , nuestros científicos hoy sí tienen el respaldo de su gobierno y por supuesto, del pueblo para dedicarse a investigar y poder también recibir los más altos reconocimientos allende los mares.
Ejemplo de ello son las medallas de oro otorgadas por la organización mundial de la propiedad intelectual.
La primera fue para la vacuna cubana antimeningocóccica tipo B, única de su tipo en el mundo, cuya autora principal es la doctora Concepción Campa Huergo .
Diez años después este mismo galardón fue recibido por las manos de otra mujer cubana, la doctora Rosa Más, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), creadora del fármaco PPG.
Los logros obtenidos por Cuba en esta rama del conocimiento humano son más que suficientes para reafirmar aquellas proféticas palabras de Fidel el 15 de enero de 1960 cuando dijo: ”El futuro de nuestra patria, necesariamente tiene que ser un futuro de hombres de ciencia, un futuro de hombres de pensamiento.”
Doce nuevos proyectos de investigación desarrollan actualmente los científicos del Instituto Pedro Kourí de la Habana.
12 proyectos investigativos desarrollan actualmente científicos del instituto Pedro Kourí de la capital cubana.
Entre ellos sobresalen una vacuna recombinante contra el dengue y otra terapéutica para el VIH, así como algunos relacionados con enfermedades de transmisión sexual e infecciones en pacientes inmunodepresivos.
El IPK como también se le conoce, está a cargo de la evaluación y pruebas clínicas de todas las vacunas que se producen en la isla.
En esta institución científica, ubicada en el municipio de la Lisa a unos 15 kilómetros del centro histórico de la ciudad se ofrecen maestrías y doctorados en virología, bacteriología, parasitología, control de vectores y epidemiología.
Su comunidad científica, con un consolidado prestigio nacional e internacional ,recibieron el 2008 enfrascados en 12 nuevos proyectos de investigación.
Entre ellos sobresalen una vacuna recombinante contra el dengue y otra terapéutica para el VIH, así como algunos relacionados con enfermedades de transmisión sexual e infecciones en pacientes inmunodepresivos.
El IPK como también se le conoce, está a cargo de la evaluación y pruebas clínicas de todas las vacunas que se producen en la isla.
En esta institución científica, ubicada en el municipio de la Lisa a unos 15 kilómetros del centro histórico de la ciudad se ofrecen maestrías y doctorados en virología, bacteriología, parasitología, control de vectores y epidemiología.
Su comunidad científica, con un consolidado prestigio nacional e internacional ,recibieron el 2008 enfrascados en 12 nuevos proyectos de investigación.
15/9/07
El instituto Pedro Kourí, una joya de la salud en Cuba.
El Instituto Pedro Kourí, fundado en el año 1937 ha contribuido a que Cuba sea un participante de categoría mundial en la lucha contra las enfermedades tropicales.
Está ubicado a unos 15 kilómetros del centro histórico de la ciudad, exactamente en el municipio de la Lisa y es hoy por hoy un moderno complejo de 10 edificios en el que eminentes científicos investigan más de 12 especialidades que van desde biotecnología hasta los tratamientos para el VIH/sida.
Para cada uno de ellos su divisa principal es contribuir a mejorar la calidad de vida de la población cubana y del resto de la comunidad internacional y lo consiguen ofreciendo servicios rápidos, especializados y de alta tecnología en el diagnóstico, la atención médica, la docencia y en el desarrollo de proyectos de investigación; dirigidos fundamentalmente a la prevención, control y eliminación de las enfermedades transmisibles .
Es esta una Institución de alcance internacional, integrada por personal competente con alto desempeño, que mejora continuamente su tecnología y sus servicios para enfrentar este tipo de enfermedades y satisfacer las necesidades de la población y de sus propios trabajadores.
El director del instituto, es el hijo de su fundador, el doctor Gustavo P. Kourí, otra institución dentro de la institución.Un hombre de una consagración sin límites que ha heredado de su familia no solo el amor por la medicina, sino también esa férrea voluntad de dedicar su vida a las mejores causas.
Así lo confirman los muchos reconocimientos nacionales e internacionales recibidos por él y su institución, entre ellos ,el de Héroe de la República de Cuba y una medalla que le otorgó el Vaticano.
Al proseguir la labor de su padre, el doctor Gustavo Kourí ha convertido a este instituto en el principal centro de investigación y tratamiento en medicina tropical y enfermedades infecciosas no solo de Cuba, sino también en un centro de primera clase a nivel mundial.
El doctor Kourí se ha destacado además en diversas e importantes actividades. Dirige el Centro Colaborador de Investigación y Adiestramiento en Malacología Médica y Control Biológico de Vectores y Huéspedes Intermediarios de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, uno de los tres centros colaboradores de la OPS/OMS que funciona en el IPK. Es miembro de la Junta Coordinadora Común del Programa Especial de Investigaciones y Enseñanzas sobre Enfermedades Tropicales y miembro del Consejo de la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas. También formó parte del Comité Asesor del Centenario de la OPS, en 2002, cuando la organización celebró sus 100 años.
Durante 20 años, la labor del instituto Pedro Kourí se concentró en las enfermedades parasitarias que más preocupaban a Cuba, entre ellas: malaria, filariosis de Bancroft, fascioliasis hepática, amebiasis y otros parásitos intestinales. Estudiantes de los Estados Unidos, América Latina y otras regiones acudían a este centro para recibir capacitación en medicina tropical y en investigación.
Su fundador, el doctor Pedro Kourí representó a Cuba en congresos nacionales e internacionales, entre ellos, el Tercer Congreso Mundial de Microbiología, realizado en Nueva York en 1939, donde anunció su descubrimiento de un nuevo parásito, Inermicapsifer cubensis. Elaboró nuevos métodos para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades parasitarias, y los publicó en los cuatro volúmenes de Lecciones de Parasitología y Medicina Tropical y se mantuvo dirigiéndolo hasta su muerte ocurrida en el año 1964.
Pero en el año 1979 el Ministerio de Salud Pública asume a la institución científica y es el propio Comandante en Jefe quien le pide al joven Gustavo que continúe la obra de su padre y la responsabilidad de dirigirla.
“Empezamos esta etapa con el apoyo pleno de nuestro gobierno y decidimos llevar al instituto al más alto nivel científico en el menor tiempo posible", dice Kourí.
El nuevo Instituto Kourí estableció relaciones científicas con organizaciones internacionales de todo el mundo y con otros países, entre ellos, los Estados Unidos. El apoyo del Programa Especial de Investigaciones y Enseñanzas sobre Enfermedades Tropicales (TDR) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial y la OMS, fue particularmente crucial para la reorganización del instituto.
El Programa Especial de Investigaciones y Enseñanzas sobre Enfermedades Tropicales (TDR ) aportó capacitación, subvenciones para investigaciones y proyectos y ayudó al instituto a efectuar intercambios con otros centros científicos de todo el mundo.
Actualmente, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí ocupa 52.000 metros cuadrados y cuenta con 700 trabajadores; se ha convertido en el principal centro de investigación y de capacitación en enfermedades infecciosas de Cuba, además de tener un rol fundamental en las iniciativas internacionales para controlar las enfermedades tropicales.
Muchos de los laboratorios nacionales de Cuba funcionan en el instituto, donde también se ofrece una atención terciaria a pacientes con VIH/sida.
Aunque inicialmente el instituto limitaba su trabajo a la parasitología y la medicina tropical, ahora se ocupa de las enfermedades infecciosas en general, y tiene proyectos en más de 12 temas de investigación, los que varían desde enfermedades de transmisión sexual e infecciones en pacientes con inmunodepresión hasta estrategias para el control del mosquito Aedes aegypti.
El IPK , como también se le conoce, está a cargo de la evaluación y de las pruebas clínicas de todas las vacunas producidas en Cuba y entre las vacunas que el propio instituto está desarrollando se encuentran una vacuna recombinante contra el dengue y otra para el VIH.
También está a cargo del control y evaluación del tratamiento antirretroviral para el VIH/sida, que en nuestro país se suministra sin costo alguno a los que padecen la infección.
Por otra parte, el Instituto Pedro Kourí tiene un programa de residencia en medicina y ofrece maestrías y doctorados en virología, bacteriología, parasitología, control de vectores, epidemiología y enfermedades infecciosas, no olvidemos que fue Cuba el primer país de América en eliminar la poliomielitis y se han producido aquí vacunas contra 13 enfermedades infecciosas , por ende, la incidencia de éstas es muy baja.
Desde 1980 el instituto Pedro Kourí ha capacitado a más de 20.000 estudiantes, de los cuales alrededor de 1.800 provienen de 72 países.
"El IPK es respetado en todos los países de América Latina y más allá –dice Paul Farmer, profesor de antropología médica en la Escuela de Medicina de Harvard–.El IPK ha realizado importantes investigaciones en ciencias básicas, ha ayudado a desarrollar nuevas vacunas".Y Farmer agrega que "también ha adiestrado a miles de investigadores de Cuba y de todo el mundo.
Razones todas que nos permiten afirmar que es el instituto Pedro Kourí una de las más hermosas joyas cubanas de la salud, esa conquista que con tanto orgullo exhibimos los revolucionarios dentro y fuera del país.
Está ubicado a unos 15 kilómetros del centro histórico de la ciudad, exactamente en el municipio de la Lisa y es hoy por hoy un moderno complejo de 10 edificios en el que eminentes científicos investigan más de 12 especialidades que van desde biotecnología hasta los tratamientos para el VIH/sida.
Para cada uno de ellos su divisa principal es contribuir a mejorar la calidad de vida de la población cubana y del resto de la comunidad internacional y lo consiguen ofreciendo servicios rápidos, especializados y de alta tecnología en el diagnóstico, la atención médica, la docencia y en el desarrollo de proyectos de investigación; dirigidos fundamentalmente a la prevención, control y eliminación de las enfermedades transmisibles .
Es esta una Institución de alcance internacional, integrada por personal competente con alto desempeño, que mejora continuamente su tecnología y sus servicios para enfrentar este tipo de enfermedades y satisfacer las necesidades de la población y de sus propios trabajadores.
El director del instituto, es el hijo de su fundador, el doctor Gustavo P. Kourí, otra institución dentro de la institución.Un hombre de una consagración sin límites que ha heredado de su familia no solo el amor por la medicina, sino también esa férrea voluntad de dedicar su vida a las mejores causas.
Así lo confirman los muchos reconocimientos nacionales e internacionales recibidos por él y su institución, entre ellos ,el de Héroe de la República de Cuba y una medalla que le otorgó el Vaticano.
Al proseguir la labor de su padre, el doctor Gustavo Kourí ha convertido a este instituto en el principal centro de investigación y tratamiento en medicina tropical y enfermedades infecciosas no solo de Cuba, sino también en un centro de primera clase a nivel mundial.
El doctor Kourí se ha destacado además en diversas e importantes actividades. Dirige el Centro Colaborador de Investigación y Adiestramiento en Malacología Médica y Control Biológico de Vectores y Huéspedes Intermediarios de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, uno de los tres centros colaboradores de la OPS/OMS que funciona en el IPK. Es miembro de la Junta Coordinadora Común del Programa Especial de Investigaciones y Enseñanzas sobre Enfermedades Tropicales y miembro del Consejo de la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas. También formó parte del Comité Asesor del Centenario de la OPS, en 2002, cuando la organización celebró sus 100 años.
Durante 20 años, la labor del instituto Pedro Kourí se concentró en las enfermedades parasitarias que más preocupaban a Cuba, entre ellas: malaria, filariosis de Bancroft, fascioliasis hepática, amebiasis y otros parásitos intestinales. Estudiantes de los Estados Unidos, América Latina y otras regiones acudían a este centro para recibir capacitación en medicina tropical y en investigación.
Su fundador, el doctor Pedro Kourí representó a Cuba en congresos nacionales e internacionales, entre ellos, el Tercer Congreso Mundial de Microbiología, realizado en Nueva York en 1939, donde anunció su descubrimiento de un nuevo parásito, Inermicapsifer cubensis. Elaboró nuevos métodos para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades parasitarias, y los publicó en los cuatro volúmenes de Lecciones de Parasitología y Medicina Tropical y se mantuvo dirigiéndolo hasta su muerte ocurrida en el año 1964.
Pero en el año 1979 el Ministerio de Salud Pública asume a la institución científica y es el propio Comandante en Jefe quien le pide al joven Gustavo que continúe la obra de su padre y la responsabilidad de dirigirla.
“Empezamos esta etapa con el apoyo pleno de nuestro gobierno y decidimos llevar al instituto al más alto nivel científico en el menor tiempo posible", dice Kourí.
El nuevo Instituto Kourí estableció relaciones científicas con organizaciones internacionales de todo el mundo y con otros países, entre ellos, los Estados Unidos. El apoyo del Programa Especial de Investigaciones y Enseñanzas sobre Enfermedades Tropicales (TDR) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial y la OMS, fue particularmente crucial para la reorganización del instituto.
El Programa Especial de Investigaciones y Enseñanzas sobre Enfermedades Tropicales (TDR ) aportó capacitación, subvenciones para investigaciones y proyectos y ayudó al instituto a efectuar intercambios con otros centros científicos de todo el mundo.
Actualmente, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí ocupa 52.000 metros cuadrados y cuenta con 700 trabajadores; se ha convertido en el principal centro de investigación y de capacitación en enfermedades infecciosas de Cuba, además de tener un rol fundamental en las iniciativas internacionales para controlar las enfermedades tropicales.
Muchos de los laboratorios nacionales de Cuba funcionan en el instituto, donde también se ofrece una atención terciaria a pacientes con VIH/sida.
Aunque inicialmente el instituto limitaba su trabajo a la parasitología y la medicina tropical, ahora se ocupa de las enfermedades infecciosas en general, y tiene proyectos en más de 12 temas de investigación, los que varían desde enfermedades de transmisión sexual e infecciones en pacientes con inmunodepresión hasta estrategias para el control del mosquito Aedes aegypti.
El IPK , como también se le conoce, está a cargo de la evaluación y de las pruebas clínicas de todas las vacunas producidas en Cuba y entre las vacunas que el propio instituto está desarrollando se encuentran una vacuna recombinante contra el dengue y otra para el VIH.
También está a cargo del control y evaluación del tratamiento antirretroviral para el VIH/sida, que en nuestro país se suministra sin costo alguno a los que padecen la infección.
Por otra parte, el Instituto Pedro Kourí tiene un programa de residencia en medicina y ofrece maestrías y doctorados en virología, bacteriología, parasitología, control de vectores, epidemiología y enfermedades infecciosas, no olvidemos que fue Cuba el primer país de América en eliminar la poliomielitis y se han producido aquí vacunas contra 13 enfermedades infecciosas , por ende, la incidencia de éstas es muy baja.
Desde 1980 el instituto Pedro Kourí ha capacitado a más de 20.000 estudiantes, de los cuales alrededor de 1.800 provienen de 72 países.
"El IPK es respetado en todos los países de América Latina y más allá –dice Paul Farmer, profesor de antropología médica en la Escuela de Medicina de Harvard–.El IPK ha realizado importantes investigaciones en ciencias básicas, ha ayudado a desarrollar nuevas vacunas".Y Farmer agrega que "también ha adiestrado a miles de investigadores de Cuba y de todo el mundo.
Razones todas que nos permiten afirmar que es el instituto Pedro Kourí una de las más hermosas joyas cubanas de la salud, esa conquista que con tanto orgullo exhibimos los revolucionarios dentro y fuera del país.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)